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BAJA CALIFORNIA  
 

La M en Baja California

Antonio Heras
La banda denominada como la M, que desde la década de los ochenta fue identificada como Mafia Mexicana, ya opera en territorio bajacaliforniano y reproduce los patrones de la Mara Salvatrucha. Aunque para algunas autoridades locales su presencia es “de paso”, las corporaciones policíacas diseñan programas para evitar que crezca su influencia en la zona y que se inhiba la incorporación de adolescentes a esta organización criminal.

 

 


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En silencio ocupan las esquinas y calles de esta frontera. Están ahí y adaptaron, con su lenguaje y grafía, los paisajes urbanos, para convertirlos en sus territorios y sus expresiones. La fiereza de sus ojos, la exactitud de sus movimientos y la vorágine están más allá de explicaciones gubernamentales porque han hecho de la violencia su forma de vida y su heredad.

No es extraño que una de las organizaciones delictivas más peligrosas de los Estados Unidos ampliara su esfera de operaciones hacia territorio mexicano, por medio de adolescentes residentes en ciudades fronterizas.

Por su ubicación geográfica, su lugar natural es Baja California ya que el centro de influencia de esta organización es la California, la del otro lado, principalmente la de las cárceles federales, aunque también se emplazan en las calles del sur de Los Ángeles, de donde surgieron, y en otros condados del estado dorado.

Se trata de la M, la mítica mafia mexicana, que desde la década de los ochenta se aposentó del tráfico de estupefacientes, el ajuste de cuentas, la defensa del territorio como un asunto de identidad y poder. Todo ello a partir de las gangas, es decir, las pandillas, sus formas de organización por excelencia.

Su icono es la letra M, la decimotercera del alfabeto, y sobre ella gira cualquier interpretación y sentido de identidad. La M de mafia, de México, el número 13, el XIII, los tres puntos posteriores al número 1. El tinte bermejo de su iconografía.

El sur del barrio, la contraparte del 18, el color azul. Toque de piedra para la “eme” de los "revoltosos", la mara de los salvadoreños que hicieron también versiones de pandillas transfronterizas. Finalmente, los Mara Salvatrucha (MS) se desempeñaron como sus sicarios.

Debido a su cercanía y a las rutas internacionales del narcotráfico, Mexicali se convirtió en el nicho natural para la extensión de sus actividades en la frontera entre México y Estados Unidos. En Baja California se tiene registrada la operación de 120 pandillas. En Mexicali, se habla de 88 organizaciones detectadas en 2004 por los servicios de inteligencia policiales. En esa marejada al menos hay ocho organizaciones cuyos integrantes se encuentran plenamente identificados con la organización californiana.

"Hemos encontrado a un joven que tiene hasta 14 lágrimas" tatuadas en el rostro, afirma el subdirector de Vinculación con la Sociedad de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, Vicente Valenzuela, al referirse al tatuaje distintivo de quienes realizan algún ajuste de cuentas por instrucciones de la M y que son el modelo para los ritos de iniciación de la Mara Salvatrucha.

El secretario de Seguridad Pública, Manuel Díaz Lerma, se limita a levantar los hombros y reconocer la presencia de diversas organizaciones delictivas, como la M y la MS, pero esto no le preocupa demasiado pues están “de paso” por la entidad, de acuerdo con los datos que obtienen de la Policía Estatal Preventiva (PEP) o de sus propios reportes de inteligencia.

No obstante, hay versiones de la propia PEP que reconocen que este grupo delictivo ya opera en Mexicali y la evidencia son algunas pintas características que delimitan su territorio, sobre todo en colonias populares de esta frontera.

 

Adolescentes en la mira

La M orienta sus baterías hacia adolescentes mexicalenses entre los 12 y los 17 años de edad, a diferencia de Estados Unidos en donde reclutan a personas entre los 14 y los 20 años, toda vez que la mayoría de edad es hasta los 21 años.

El problema de las pandillas en la capital de Baja California causa alarma entre las corporaciones policiales, principalmente en una decena de colonias, por lo que se encuentra en proceso un operativo para inhibir la curiosidad y la imitación entre menores de edad de esas zonas, además de "cercar" sus áreas de influencia.

Un informe policiaco asegura que el fenómeno de las pandillas en la capital de Baja California se encuentra en una segunda generación, a partir del "movimiento de las gangas, las cuales adoptaron la modalidad del graffiti en 1989, dando nacimiento a dos grupos de los cuales uno se denomina adm (andamos decorando Mexicali) y dlc (decorando la ciudad) con integrantes, cada uno de ellas, entre 300 y 400 jóvenes".

Al inicio de la década de los noventa, la política de los Estados Unidos enfatiza la necesidad de frenar el tráfico de drogas en la frontera que, a su vez, repercute en territorio mexicano con el pago en especie, "lo que provocó utilizar a las gangas para estimular la demanda de la droga así como la distribución".

De esto, considera el informe oficial, se registra un fenómeno entre 1991 y 1995 –cuando se incrementaron a 60 las pandillas de jóvenes que adoptan el estilo y reglas de las gangas– que originó la separación de los dos grupos principales por el control de la droga, tráfico de ilegales, prostitución entre sus miembros y la venta de alcohol.

La corporación policial mexicalense analizó a los grupos delictivos en 1996, en particular a la pandilla aks (adivina quienes somos) y dos años después se convirtió en Asociación Criminal Socialista.

Aks inició con fiestas en el Conjunto Urbano Universitario "donde se les cobraba una cantidad a cambio de alcohol, seis meses después se les detectó el uso de cocaína y muy raro el consumo de marihuana".

En 1998, los integrantes de esta pandilla controlaban escuelas de nivel secundario –justo en donde estudiaban–, que empezaron a sentir la presión de estos grupos con amenazas a maestros. También trascendió el uso de armas de fuego y de droga, así como el incremento de graffitis en las aulas y exteriores de la escuela.

Entonces, explica el documento, inició una pugna de poder y salieron de esta pandilla tres grupos más con el mismo nivel de violencia. Fue notoria la muerte entre los integrantes de estas pandillas que, al tener dos años en la dinámica delictiva, su necesidad de imperar entre las demás los relacionó directamente con el robo a comercios. 

Las pandillas de la M

 

En la Dirección de Seguridad Pública Municipal hay una unidad de identificación de grupos delictivos que establece la relación directa de seis asociaciones delictivas mexicalenses con el crimen organizado de la mafia mexicana y dos se encuentran en ciernes.

Las pandillas identificadas son cia, dms, dsk, fbsk, ins y dna. Esta última cuyo significado es “desarrollando nuestro arte” pertenece al fraccionamiento Villa Verde y se relaciona con adolescentes de El Centro, California.

Bdc es una pandilla tradicional de Palaco, una zona ubicada al este de la capital, que denota pertenecer a la M, toda vez que aparece el número 13 en sus pintas, además del color azul en las franjas de las letras que corresponde al sur.

La pandilla cbl se encuentra en análisis, toda vez que entre sus graffitis se encuentran el número 13 a través de la conformación del dígito uno –con valor de diez- y los tres puntos para sumar 13, lo que refleja otra modalidad de identificarse como integrante de la M.

Cokoles es la pandilla tradicional de la colonia Robledo que está relacionada con riñas que han ocasionado muertes entre sus integrantes. El uso del número romano denota también otra modalidad de identificar con la M.

La pandilla Faisanes tiene una década de operar en esta frontera y se le relaciona con balaceras contra integrantes de otras pandillas.

A Revos se le ubica con delitos en contra de la comunidad en la zona de la colonia Rivera Campestre y la zona de Los Naranjos. Lobitos es considerada la tradicional pandilla de la colonia Robledo y se caracteriza por cometer diversos ilícitos en contra de la comunidad.

Vlk (“Varrio latin king”), cuyo centro de control se encuentra principalmente en la colonia Baja California y una parte de Pueblo Nuevo, tiene lazos con otras pandillas de la delegación González Ortega (Palaco) en donde se impone también su iconografía.

Warriors, por su parte, está relacionada con varios delitos en contra de la comunidad y emplea una fusión de números romanos y arábigos para determinar su pertenencia a la organización californiana.

El área de inteligencia identificó a un integrante de una pandilla local que se encuentra afiliada a la M y "denota su fanatismo o su inicio de fanatizar al grupo" al explicar que usan la clásica abreviatura de la ciudad de Los Ángeles, además de la decimotercera letra del alfabeto y se relaciona con adolescentes y jóvenes que habitan la ciudad de El Centro, ubicada a 20 kilómetros de la frontera.

La policía mexicalense tiene detectada la presencia y operación de Hosek, uno de los líderes de la 13 en Mexicali, el cual goza de un alto reconocimiento entre la comunidad de pandillas que utilizan el graffiti como forma de identificación.

También hay pandilleros de alta peligrosidad que se encuentran en proceso de definir al grupo que pertenecen, tal es el caso de Afros, Drew, Heck, Koke, Sartr, Ser, Serko, Silek, Skiren, Star y Somp o Somper.

Sin problemas por pandillas

Para el secretario de Seguridad Pública del Estado, Manuel Díaz Lerma, la presencia de 120 pandillas en Baja California no es un problema grave porque sus actividades no son peligrosas como las de otros grupos delictivos, cuya estancia en la entidad es temporal y esporádica.

Las acciones de las bandas locales se limitan casi siempre a delitos menores y faltas como el graffiti, aunque se han detectado algunas que incurren en conductas ilegales y se dedican a la venta de drogas.

No obstante, revela que el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) ha detectado la presencia de integrantes de bandas como la Mara Salvatrucha, la “13” y la “Eme” en suelo bajacaliforniano, pero sólo de paso hacia su destino: Estados Unidos.

"Se le está dando seguimiento, hay una serie de información que baja a través de autoridades federales del área de inteligencia, específicamente del Cisen. Lo que tenemos hasta ahorita es que (Baja California) sigue siendo lugar de cruce nada más y que su destino sigue siendo Los Ángeles (California)", especifica.

Hay información adicional, aún sin comprobar, que advierte que esas bandas comienzan a quedarse en San Diego, señala el secretario de Seguridad Pública estatal. Y a pesar de que Baja California no es destino de esos pandilleros, personal de las diferentes corporaciones policíacas es capacitado para identificarlos a través de tatuajes, con la consigna de notificar de inmediato a las autoridades federales "para proceder como corresponda".

La idea es deportar a "esas personas" porque en su mayoría son extranjeros", señala el funcionario. Díaz Lerma acepta desconocer la presencia de miembros de la “Eme” y la “13” en Baja California, específicamente en Mexicali, donde policías municipales han logrado su detección e identificación a través de las "pintas" o graffitis que plasman en las paredes.

Dada su peligrosidad, la Secretaría de Seguridad Pública de la capital del estado cuenta con un programa para la identificación de individuos pertenecientes a esas bandas. La autoridad municipal ha manifestado su preocupación ante informes de que dichos pandilleros iniciaron un programa de reclutamiento entre jóvenes mexicalenses de 13 a 17 años de edad.

No obstante, Díaz Lerma insiste en que no cuenta con esa información y los datos que tiene se limitan a conocer que los miembros de la "13" la "Eme" y la "Mara" tiene como ruta de cruce a Estados Unidos toda la frontera norte de México, con destinos específicos a Los Ángeles y Nueva York, entre otros puntos.

 

Pandillas "normales"

 

El secretario de Seguridad Pública explica que en Baja California, principalmente en Tijuana y Mexicali, existen pandillas pero no son consideradas peligrosas como las de Estados Unidos y Centroamérica, son bandas "normales", que se dedican principalmente al graffiti, afirma.

"Tenemos las pandillas normales, muchos de ellos incluso ya están trabajando en la Secretaría de Seguridad Pública. Sobre todo los graffiteros y 'ese tipo de gente' que trabaja en reclutar a más jóvenes".

Es un tema que está muy controlado, sobre todo porque hay denuncias ciudadanas y apoyo de las familias cuyos jóvenes son sorprendidos haciendo "pintas", sostiene Díaz Lerma.

"(Los pandilleros) todavía no están relacionados con actividades peligrosas, aunque sí hay datos de algunos que se han visto involucrados en venta de drogas, etcétera, en las que definitivamente procedemos, pero las demás a lo que más llega es al graffiti y riñas".

Si no es posible involucrarlos en actividades lícitas o constructivas, entonces sí se procede legalmente con internaciones en los centros de rehabilitación, explica el secretario de Seguridad Pública.

Se estima que en Baja California hay alrededor de 120 pandillas o bandas de diversos tipos, "no todas ilegales ni todas violentas", que tienen presencia en toda la entidad, particularmente en Tijuana y Mexicali. (Julieta Martínez)

 

 

 

Tijuana, el refugio

A finales de noviembre, un integrante de Anaheim Pinguin City (apc), una de las pandillas más antiguas e influyentes de California, fue capturado en Tijuana. De 36 años de edad, Víctor García, es considerado por las autoridades judiciales como “muy peligroso”, además de encontrarse prófugo de la justicia estadounidense por violar su libertad condicional. Su historial criminal incluye delitos por robo y robo de vehículo con arma de fuego.

De acuerdo con informes del gobierno de los Estados Unidos, García cruzó a territorio nacional en octubre y deambulaba por el área turística de esta frontera en la zona denominada “La Pera”, a 500 metros de la Garita Internacional y justo donde vigila la Policía Turística adscrita al gobierno municipal. Luego de su detención, la Policía Estatal Preventiva lo puso a disposición de las autoridades migratorias para su deportación. (Antonio Heras)

 

 

Publicado en: Diciembre 2005



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