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BAJA CALIFORNIA  
 

PRD, inexistente en el estado

Julieta Martínez

Sin estructura partidista ni candidatos fuertes, el partido del sol azteca en Baja California finca sus esperanzas de supervivencia en el “fenómeno AMLO”, actual puntero de las encuestas presidenciales.

 

 


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Hay una sola alternativa para que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se posicione en Baja California, y es el “fenómeno” provocado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aún jefe de gobierno del Distrito Federal y actual puntero en las encuestas sobre las preferencias electorales rumbo a la presidencia. Pues al paso de los años este partido simplemente ha perdido terreno.

Especialistas consultados coinciden en que el problema es que todos los grupos al interior cuelgan su razón de ser en el posible triunfo de Andrés Manuel en la elección presidencial de 2006, y no en la cohesión de las bases. Hasta ahora, el PRD carece de opciones con representatividad social y su militancia está inmersa en descalificaciones y disputas por intereses personales, por lo que suele ser considerado como inexistente.

Aunque investigadores y políticos de otros partidos consideran probable que el PRD avance, señalan que no dejará de ser la tercera fuerza política ni podrá terminar con el bipartidismo que caracteriza al estado, pues “el triunfo en el plano federal no es un pase automático en la contienda estatal”.

Para el politólogo Benedicto Ruiz Vargas, académico de la Universidad Iberoamericana del Noroeste (UIA), el “fenómeno AMLO” es una coyuntura que puede y debe aprovechar el PRD para crecer en Baja California, pero ello no significa que tendrá un primer lugar a nivel local.

La elección federal es crucial para los perredistas, para su proyecto político a nivel nacional y en cada región del país, y particularmente en la frontera, pero el escenario es complicado porque los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) dominan las preferencias ciudadanas. Por ello requieren un candidato que pueda “jalar votos” para las elecciones estatales en el 2007.

En caso de que AMLO llegue a la presidencia de la República, como lo marcan hasta ahora las preferencias electorales y su clara ventaja ante los demás contendientes, el PRD tendrá una situación muy favorable en el estado, pero sólo en términos de imagen y presencia, afirma el investigador.

Sin embargo, agrega que el principal reto para esta opción política es lograr una organización y una estructura que aún no trasciende por las pugnas internas de los grupos, pues sólo así podrán aprovechar el empuje de López Obrador. “Pero este escenario se dará si AMLO logra la presidencia, de lo contrario y aunque no significa el fin del partido, si entraría en un proceso de desorganización y de dispersión política que lo llevaría a replantear su proyecto político”.

El investigador advierte que el partido “tiene que reflexionar sobre su perfil que es muy elástico, y una derrota electoral lo metería en una discusión sobre si se refuerza o se escinde por las múltiples fracciones que tiene”.

Benedicto Ruiz considera que la derrota en 2006 lo ubicaría en un proceso interno “muy desgarrador” y en un futuro muy incierto. “Se juega su futuro como partido y acaso su madurez democrática”, de ahí que tenga la obligación de replantearse, de atender lo que ha dejado pendiente pues de no hacerlo le ocurriría algo similar a lo que pasó con Vicente Fox Quesada cuando ganó en el 2000, donde prevaleció su imagen, y no la del PAN.

El académico asegura que el PRD en Baja California no está completamente perdido, pero debe aprovechar que sus contrincantes provienen de proyectos agotados, y para capitalizar esto tiene que hacer a un lado sus pleitos internos y buscar en la sociedad a los mejores prospectos que lo representen en la contienda local.

 

Discrepancias eternas

 

Jesús Alejandro Ruiz Uribe, dirigente estatal del PRD, afirma que este partido es la opción política con más posibilidades de triunfo electoral en el país y en el estado. “A pesar de las vicisitudes que ha tenido que enfrentar a lo largo de su historia, de los 600 militantes muertos en la época salinista y unos más en el zedillismo, de los videoescándalos y las tribus internas”, señala.

Sin embargo, el líder político reconoce que pese a esa “posición privilegiada”, el PRD no está preparado para recibir “el aluvión de votos por llegar”. Añade que por segunda ocasión los perredistas tocan las puertas de la presidencia de la República, y se acercan al poder bajacaliforniano porque sus candidatos son los únicos que pueden ofrecer avances ante el nulo desarrollo económico y de seguridad que ofrecieron los gobiernos panistas.

Para sectores políticos la existencia de bipartidismo en la entidad representa una ruta difícil para el PRD, más cuando lo único notorio que tienen es la fuerza política de AMLO, mientras que Ruiz Uribe advierte que el obstáculo a vencer es la pública falta de unidad interna.

“Andrés Manuel defiende los valores del PRD, el tipo de país que queremos en el partido. Por ética, nuestra propuesta tiene por lo menos ese sector de simpatizantes que es muy alto, y es competitivo”, dice. Aunado a esto, señala que “el desgaste del PAN y las facturas que ha generado el pobre desempeño del gobierno municipal del PRI en Tijuana podrían ser un activo desaprovechado ante la mezquindad de algunos de los legisladores y regidores perredistas, así como por los intereses propios de las tribus”.

La elaboración de un padrón de militantes también es tarea pendiente para el partido del sol azteca, pues aunque oficialmente cuenta con 30 mil afiliados, la cifra es errónea producto de un proceso de registro abierto en el que “muchos se pasaron de vivos metiendo gente” para ver si negociaban con los contrarios.

El dirigente especifica que hay alrededor de 8 mil afiliados. “Pero antes de incrementar estos números, es necesario acabar con las confrontaciones internas, con los intereses de los grupos, reformar los cuadros sección por sección, porque sólo así se logrará la competitividad que se requiere. Si lo logramos generaremos una estructura territorial y ni el PRI ni el PAN nos van a ver el polvo”.

Pero por ahora la confrontación está a flor de piel y las corrientes se polarizan aún más; entre los grupos de poder se encuentran los seguidores de Ruiz Uribe, el bloque de Abraham Correa, los “neos” –que ocuparon candidaturas en el proceso local de 2004– y los “históricos”. Cada líder de grupo dice tener la verdad, más no compartirla, y en sus discursos se escucha la diatriba y la descalificación.

El presidente del Congreso local, Abraham Correa, señala que las expectativas de su partido en materia electoral es obtener un resultado exitoso en la contienda presidencial, con base en la preferencia hacia López Obrador y la disputa entre el PAN y el PRI. Para el legislador es evidente que el 2006 rebasa lo que el partido puede aportar, pero esta situación no debe preocupar a los ciudadanos, dice.

Correa señala que “la apuesta es construir lo que nos corresponde en Baja California a todos los sectores progresistas, a los que hemos representado por siempre a la izquierda y los ciudadanos que ven a AMLO como una posible opción”.

Actualmente, dice, la preocupación se centra en obtener votos a favor del jefe de gobierno de la capital y sustentar las manifestaciones que están ya en la sociedad; esto es fundamental para “evitar lo que pasó en 1988, cuando tuvimos los votos y se pudo sostener la estructura para defender los votos que cayeron en las urnas y ganar en Baja California con Cárdenas”.

El diputado explica que los perredistas bajacalifornianos deben construir un proyecto político, crear una estructura, una viabilidad organizativa con personalidades y ciudadanos que deben ir mucho más allá del PRD. “Vamos a ir avanzando, consideró, pero va a depender de la capacidad que tengamos, de abrir y de trabajar en un proyecto que vaya más allá del PRD, a partir de este proyecto alternativo de Nación.

“La salida es que los perredistas no nos cerremos y que el proyecto sea incluyente en donde se ponga el interés y temas regionales en el centro de discusión. La opción es ofrecer una propuesta alternativa y atractiva para todos los sectores, de izquierda moderna que dé respuesta a los grandes problemas sociales de la región, incluso de producción en muchos sectores”, sentencia Correa.

 

PRD, inexistencia virtual

 

El ex candidato panista a la alcaldía municipal de Tijuana y actual funcionario estatal, Jorge Ramos Hernández, considera que el optimismo de los perredistas es una visión muy parcial, que no corresponde a la realidad, porque lo que pasa con el PRD es que ha cobrado notoriedad por la figura de AMLO, quien está por encima de su partido político.

Sin embargo, el servidor público afirma que “no hay enemigo pequeño ni estrategia que no deba considerarse, de ahí que es importante definir que el supuesto avance que ha cobrado en las preferencias electorales se debe más bien a este fenómeno de liderazgo y a su propuesta ideológica”.

Ramos Hernández puntualiza que la presencia electoral del partido del sol azteca en la entidad no es muy significativa, pues lo que se presenta es un bipartidismo que sólo involucra al PRI y al PAN. No obstante, admite que pese a su “virtual inexistencia”, el PRD puede trascender, siempre y cuando refuerce sus cuadros.

De hecho, asegura que “todos los partidos pintan, pero en particular los perredistas porque están en una coyuntura y bien pueden aprovechar la sombra de López Obrador para fortalecerse y seguir creciendo como lo ha hecho hasta el momento con una importante participación de la juventud; esto es algo que me agrada de ese partido”, acepta.

Jorge Ramos Hernández considera que “la gente ya no se esperará 70 años para cambiar de partido, ni siquiera 15”, por esto señala que la posición de los perredistas como una tercera fuerza política relegada “no es definitiva”.3

 

Rec 1

Urgente transformación

Si no se transforma después de la elección presidencial que se efectuará en julio de 2006, el Partido de la Revolución Democrática está condenado a desaparecer mucho antes del cambio de gobierno de Baja California –2007–, señala Martha Patricia Ramírez Lucero, ex candidata a la alcaldía de Tijuana.

La perredista explica que la posible candidatura de Andrés Manuel López Obrador le ha dado una fortaleza que debe aprovecharse en un partido que muestra un ambiente interno tenso por la designación de candidatos. “El partido sufre una crisis, de tal suerte que si no logra organizarse, va a tener que transformarse o desaparecer”.

Ramírez Lucero reconoce que hay entidades en las que el partido “nunca” ha tenido presencia; y tampoco cuenta con la estructura que se requiere para enfrentar a los “partidos fuertes” en el 2007, que son el PRI y el PAN.

“El PRD se ha caracterizado siempre por sus luchas internas, es un partido que nace con la unión de diversos grupos de izquierda –algunos recalcitrantes, otros moderados y modernos–, es un partido que nació así y esto ha venido mermando su desarrollo”, dice.

Para la perredista es probable que las experiencias de la militancia y de la dirigencia permitan aprovechar el capital que pueden representar las candidaturas externas. “Me atrevería a decir que amerita una reforma integral a los estatutos, pero también la ley electoral, a fin de que los partidos, por obligación, den entrada a candidatos ciudadanos, porque la gente necesita pronunciarse, ser escuchada”.

Publicado: julio de 2005



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