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BAJA CALIFORNIA  
 

Déficit de áreas verdes: una historia de impunidad

Julieta Martínez
Desarrolladoras inmobiliarias y autoridades actúan en connivencia para burlar las leyes en materia ambiental; esta red de complicidades ha dejado como saldo que los habitantes de zonas urbanas de Baja California sufran la carencia de áreas verdes, problema que impacta seriamente la calidad de vida.

 

 


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Cada tijuanense cuenta con menos de un metro cuadrado de área verde, en lugar de los 10 que recomiendan las normas internacionales para garantizar el desarrollo sano de cada persona. En Mexicali la situación no es diferente, pues en la zona urbana apenas oscila entre el 1.2 y 1.5 metros cuadrados por habitante.

En Baja California el único municipio que supera las estadísticas negativas es Ensenada, un municipio que, sin embargo, también sufre los embates de desarrolladores que tratan de afectar la vocación del terreno, como es el caso del Valle de Guadalupe –una zona tradicionalmente vitivinícola enclavada en la región–.

 

Caso Tijuana

 

Según los especialistas consultados, el déficit de 90 por ciento, registrado, se debe en parte al vertiginoso crecimiento poblacional anual que es del orden de 100 nuevos habitantes, y a la extensión de la mancha urbana que alcanza tres hectáreas cada día, pero también a que durante los últimos 18 años no sido creado ni un solo parque.

Esos números, que representan una expansión de habitantes de 5 por ciento por año, significan un serio y difícil reto que hay que atender, reconoce el secretario de Desarrollo Urbano Municipal, Fernando Zamora Rubio, quien asegura que el problema está en vías de resolverse mediante la ejecución de un ambicioso programa de forestación que incluye el aprovechamiento de aguas residuales y terrenos de riesgo, no aptos para vivienda.

Se trata de un programa, parte del proyecto de una ciudad sustentable, que garantice a las próximas generaciones un mejor nivel de vida, explica el funcionario.

La creación de "un gran pulmón" en un sitio estratégico, además de vigilar que los nuevos desarrollos humanos cumplan con la creación de jardines y otros espacios comunitarios, es la alternativa que permitirá terminar a la administración actual en un avance de más de 50 por ciento en la solución del problema.

Zamora Rubio lamenta que por lo menos durante los últimos 15 años no haya sido supervisado el desarrollo de nuevas colonias tijuanenses y tampoco se haya pensado en crear un parque de la magnitud que el crecimiento urbano exige. El resultado es que a cada habitante "le toca" menos de un metro cuadrado de área verde, muy por debajo de los nueve metros cuadrados per cápita que recomienda la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Aunque una de las razones seguramente es el clima semidesértico que prevalece en Tijuana, éste no debe ser impedimento para la creación de dichas zonas porque pueden buscarse especies verdes aptas para las condiciones climatológicas, señala el investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), Óscar Alberto Pombo López, y pone como ejemplo el proyecto denominado Ecoparque, un pequeño bosque ubicado en la rampa Buena Vista que destaca por su verdor en la aridez de las laderas del lugar.

Al borde de la crisis

 

El presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Tijuana, Rubén García Fons, considera que la situación actual representa un verdadero desafío, y que si no se toman las medidas necesarias en este momento en el que aún hay posibilidades de rescatar algunas áreas para la siembra de árboles y otras plantas, ya no habrá solución.

Tijuana quedará como un gigantesco monstruo de cemento donde será imposible ofrecer la calidad de vida que exigen sus habitantes, al menos en términos de salud ambiental, advierte el empresario.

Parte de esas medidas, afirma, es la creación de áreas "formales" para vivienda y vialidades, pues en tanto no se cumpla con esto, cuantas veces se desocupen los lugares de algo riesgo, igual número de veces volverán a ocuparse.

García Fons admite que los constructores de vivienda no siempre cumplen con el requerimiento de donar 3 por ciento del área desarrollada, aunque asegura que los integrantes del gremio que representa son muy respetuosos de un código de ética que implica obedecer la reglamentación vigente, cuando participan en alguna obra, pues de lo contrario corren el riesgo de ser expulsados de la Cámara si incumplen.

La tercera parte de la superficie de Tijuana es urbana y se ha densificado con las construcciones que se suman a las que ya hay, pero todavía no es un problema que afecte al resto del espacio municipal, afirma García Fons, quien considera que la solución a este problema específico es promover la instalación de los desarrollos fuera de la mancha urbana, mientras se reforesta la ciudad "para que recupere su verdor".

Pero la situación no se limita a un déficit de zonas verdes. También representa un riesgo por la construcción de viviendas en laderas y cañones susceptibles de deslizarse o de padecer inundaciones, reconoce el director de Protección Civil del estado, Gabriel Gómez Ruiz.

Es parte del crecimiento de la ciudad y de la imposibilidad de promover un orden cuando el problema está tan avanzado, dice; aunque considera que todavía es factible poner en marcha algunas soluciones, como la siembra de plantas que pueden mitigar el problema de deslaves que al mismo tiempo convertiríanen áreas verdes las laderas y los cañones.

Propietarios de los nuevos asentamientos humanos pueden y deben cumplir con la obligación de entregar un porcentaje de lo construido, pero es tarea de las autoridades de desarrollo urbano vigilar que esto se cumpla, afirma el funcionario.

Al respecto el secretario de Desarrollo Urbano municipal, Fernando Zamora Rubio, afirma que en la actual administración municipal hay una estricta vigilancia para que los constructores de vivienda donen el porcentaje que corresponde para la creación de parques y lugares para el esparcimiento de las familias.

Así se les ha exigido que los terrenos donados sean aptos para el desarrollo, no los lugares que habían entregado a la autoridad y que no sirven ni para áreas verdes.

Incluso se les ha dado la opción de que donen menos del 3 por ciento que establece la ley bajo la condición de que entreguen las zonas desarrolladas, si son canchas deportivas, totalmente equipadas, y si son áreas verdes, con árboles y otras plantas y hasta equipo de riego.

Otra posibilidad de permuta es que los constructores financien mantenimiento de las áreas, explica Fernando Zamora.

 

Agua reciclada y laderas

 

Aunque para el investigador Óscar Alberto Pombo López, director del Departamento de Estudios Urbanos y Ambientales del Colef, el "déficit verde" no representa un riesgo para la salud humana, coincide en que la falta de estos espacios deteriora la calidad de vida pública que puede derivar en otros problemas.

El también director del Ecoparque, un proyecto que el Colef creó en 1993 para demostrar que el clima semidesértico de Tijuana y la escasez de agua no son un impedimento para "parquizar", afirma que la ciudad cuenta con numerosas zonas susceptibles de utilizar para reducir el déficit.

El tratamiento de aguas residuales para riego, y el aprovechamiento de cañones y laderas para la plantación de árboles y vegetación, es la opción, afirma el investigador mientras muestra el funcionamiento de la planta instalada en el Ecoparque, que a pesar de operar con un sistema antiguo —con características del proyecto precursor creado en 1893— da abasto para mantener el lugar como un verdadero oasis en medio de calles y construcciones de concreto.

"En esta ciudad cada hoja vale", reflexiona cuando se le pregunta si los jardines domésticos representan una alternativa para incrementar el verde de la ciudad, pero admite que tampoco hay mucha opción si se considera el reducido tamaño de las viviendas actuales, construidas en menos de 30 metros cuadrados.

El investigador explica que la falta de áreas verdes es producto del crecimiento vertiginoso de la ciudad, pues no dio tiempo para planear o diseñar áreas urbanas comunitarias, sumado al problema del agua, a la lucha por conseguirla.

Una alternativa, insiste, es la reutilización de las aguas residuales, pero es un proyecto que no ha "prendido" porque "en este momento no hay mucho interés oficial. En general en el país la cuestión ambiental no es exactamente una prioridad", señala.

Explica que el diseño de una planta tratadora experimental requiere una inversión de por lo menos un millón de pesos, monto que no es muy fácil conseguir si el medio ambiente no es prioridad.

"El Ecoparque ha sido un ejemplo de lo que se puede hacer, del potencial que tiene la reutilización del agua. Las cosas que se podrían hacer si se usara eso que hoy es un problema como recurso. Pero la realidad es que en el resto de la ciudad este planteamiento no ha encontrado eco", insiste.

Pombo admite que las áreas verdes no son vitales para el ser humano, como el agua y el alimento, pero señala que "necesitamos también una cuestión espiritual y realmente los espacios verdes nos dan alimento para el interior. Ya se ha estudiado que existen relaciones entre los espacios verdes y los habitantes, que son ideales, en los sitios que tienen ese tipo de relación la gente tiende a estar mucho más conforme con su ambiente, a ver mucho mejor las ciudades y es más agradable".

Sin embargo, en lugares como Tijuana siempre tenemos que recordar que vivimos en un área con una escasez muy grande de agua y es difícil pensar en dedicar agua pura para regar un parque, un jardín o lo que sea, cuando tenemos áreas de la ciudad que están luchando para tratar de conseguir agua entubada, o sea que tienen que comprar el agua de pipas, explica.

Por ello considera prioritario, para la ciudad, proporcionar agua a sus habitantes y dar espacios verdes, una vez que se resuelvan los otros problemas.

Sin embargo, insiste en el déficit de áreas verdes y señala que este problema puede agudizar la contaminación, porque no hay un tratamiento natural, aunque lo más recomendable es resolver ese problema desde la fuente, es decir, evitar la contaminación.

"Es realmente importante tener un espacio verde a donde poder salir, leer; es importante para los seres humanos. En Tijuana los espacios verdes también podrían resolver problemas, como los deslaves que se producen durante la temporada de lluvias. La vegetación afirma el terreno y evita que se produzcan los derrumbes", menciona y pone como ejemplo el rescate de la ladera donde se encuentra el Ecoparque, en donde además de contar con un área verde de más de seis hectáreas se previno definitivamente el riesgo de deslizamientos de tierra.

La otra función de los parques es puramente estética: un espacio comunitario a donde la gente puede ir a disfrutar de un día, de sombra, y eso es importante. Es también importante poder llevar a los niños a que corran al parque, aunque la otra opción es tenerlos en la casa frente al televisor o ante el juego electrónico, advierte el investigador.

 

El último pulmón

 

Los terrenos del Arroyo Alamar, que hasta el momento han permanecido mal utilizados, constituyen la última oportunidad de bosque para Tijuana. Son cerca de 200 hectáreas que el Ayuntamiento local planea convertir en un gran pulmón para la ciudad y para ello será necesario reubicar a mil 500 familias que actualmente ocupan la zona. El argumento es que el lugar no es habitable por encontrarse en pleno cauce del arroyo, y por tanto no es apto para un uso diferente al de las áreas verdes o deportivas, de ahí el proyecto "ecohidrológico".

El alcalde Jorge Hank Rhon afirma que el proyecto se llevará a cabo en coordinación con los gobiernos estatal y federal, pues la reubicación de tantas familias requiere predios para su traslado, y la autorización de la Comisión Nacional del Agua para ejecutar las obras porque se trata de terrenos de su propiedad.

"No vamos a reubicar gente en terrenos pintados con cal", afirma de paso el alcalde cuando explica que la idea es crear un área verde que tanta falta le hace a la ciudad y al mismo tiempo garantizar que no habrá afectaciones mayores si los terrenos se inundan, algo muy factible si se considera que se trata del cauce de un arroyo.

"Se trata de promover una ciudad sustentable que garantice a las próximas generaciones un mejor nivel y calidad de vida en la que tengan acceso a los espacios adecuados", explica el secretario de Desarrollo Urbano, Fernando Zamora.

Para la construcción de este parque deberá encauzarse el arroyo a base de gaviones; y de acuerdo con el proyecto de obras quedará terminado en dos años. El método permitirá la recarga de los mantos acuíferos y así se resolverán varios problemas: el retiro de familias de una zona de riesgo, la creación de un bosque y la recuperación de agua que tanta falta hace, además se crearán vialidades con la canalización del arroyo.

Esta solución a la vez permitirá el riego automático de la vegetación que ahí se plante, tarea que se complementará con la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales.

El proyecto será casi autofinanciado con la venta de piedra y material de construcción que abunda en la zona.

Fernando Zamora Rubio puntualiza que, además del "gran pulmón", se proyecta la construcción de otros parques en zonas donde se carece de ellos, particularmente en la zona este de la ciudad, la que más crece año con año.

 

Publicado en: Octubre 2005



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