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BAJA CALIFORNIA  
 

El negocio del engaño.

Julieta Martínez

La franja fronteriza es el trampolín idóneo para arribar al mercado de la prostitución: Estados Unidos, situación que ya se reciente en Tijuana, donde se registran niveles alarmantes de migración forzada


 


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Cada año un número incontable de personas, principalmente mujeres y niñas, son arrancadas con engaños de sus hogares y llevadas a otros países donde la venta de su cuerpo se convierte en la única alternativa para sobrevivir.

Pese a la gravedad, se trata de un problema poco conocido porque se confunde con la migración natural y lo más preocupante es que falta sensibilidad de las autoridades para resolverlo.

“Enganchadores” sacan a las víctimas de sus comunidades y las llevan por su “voluntad” a otras ciudades y otros países, para que no haya sanciones de por medio, y a ellas las mantienen engañadas, amenazadas incluso de muerte, para que no se retiren mientras sirvan a los fines de la banda.

Generalmente las familias de las víctimas son el elemento de presión para mantenerlas calladas: se amenaza a las víctimas con infligirles algún daño.

El problema ocurre lo mismo en México que en otras naciones, y cuando hay personas extranjeras involucradas están muy bien entrenadas para que se presenten como mexicanas si están en suelo nacional, cuando no se les proporcionan documentos falsificados para amparar su estancia en este territorio.

Hasta ahora se desconoce la magnitud de la movilidad por las condiciones de clandestinidad en que se realiza y por la falta de denuncias, pero se estima que el problema ha crecido en los últimos años hasta alcanzar niveles “verdaderamente alarmantes y gravísimos”, advierte Jorge Bedoya López, director del Corredor Bilateral de Tijuana, un organismo con sede en San Diego, California, especializado en el estudio de esta problemática.

Un indicio de lo anterior es que ha aumentado el número de menores detenidos en las garitas, sin familiares que los acompañen. Los responsables, dice, son “tratantes de blancas” que integran bandas contra las que difícilmente se actúa por la complejidad de sus estructuras en las que cada eslabón tiene una función y rompe el vínculo con el resto, e incluso por la complicidad con algunas autoridades cuando se trata de extranjeras sin permiso para estar en los diferentes sitios de paso.

Los puntos de partida se encuentran en todo el mundo, sobre todo en comunidades pobres, y el destino más frecuente es Estados Unidos, donde la demanda del “mercado de la carne” supera cualquier otro país, por eso Tijuana y otras ciudades fronterizas se han convertido en el “trampolín” para brincar a ese objetivo final.

Ese destino también ejerce un poderoso atractivo sobre las víctimas que buscan el “sueño americano”, por ello es tan fácil el engaño.

Los “enganchadores”, como se conoce a los reclutadores que se encargan de hacer el contacto para los “tratantes de blancas”, ofrecen solucionar todos los problemas económicos de sus víctimas, dibujan magníficos escenarios de trabajo y mejores salarios, ubicados todos en la Unión Americana, donde se cree que hay tanto dinero que puede barrerse, explica Bedoya López.

De acuerdo con la Organización Internacional de Migraciones (OIM), a nivel mundial la migración –movimientos poblacionales– alcanza 120 millones de personas, de las cuales 57 millones son mujeres y, en su mayoría, son víctimas de explotación, abuso sexual, trata y pornografía.

Asimismo, estudios del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) consideran que en Estados Unidos viven alrededor de 21 millones de personas de origen mexicano. La mitad son mujeres.

 

Migración decantada

 

La trata de personas es un problema derivado del fenómeno de la migración natural, la movilización de personas de todas edades y estatus, entre una ciudad y otra, un país y otro, que cada vez entraña mayores riesgos y peligros de acuerdo con el Corredor Bilateral.

La migración se ha transformado en un tránsito de alto riesgo porque el inmigrante no es como antes, cuando iba de un punto a otro de una manera relativamente segura.

La gente salía por su voluntad de un punto específico para llegar a otro, con los incidentes “normales” porque no enfrentaba más allá de malos tratos, asaltos y las incomodidades del viaje.

Actualmente, el problema se agrava por “el fenómeno de la trata de personas que tiene como característica la explotación sexual y que crece cada vez más, en la medida que se incrementan las necesidades y la pobreza en los puntos de partida”, afirma el activista.

Los tratantes de blancas se han especializado en ir a comunidades alejadas, especialmente las que presentan altos índices de pobreza y marginación, donde contactan gente, principalmente mujeres y niñas a quienes les ofrecen solución a sus problemas. Se dirigen especialmente a madres solteras y a mujeres solas –abandonadas por su pareja–, es decir, a las más vulnerables.

En este negocio hay quienes se dedican a “reclutar” personas para explotarlas sexualmente.

Una vez aceptado el traslado, las víctimas sólo tienen una opción para solventar esas exigencias: prostituirse.

Habitualmente son abusadas en por los tratantes, quienes luego las “ofertan” en centros de prostitución que lo mismo son casas clandestinas, salas de masajes o bares con fachadas falsas de otro tipo de “negocio”, para cuya operación requieren y obtienen permisos mediante sobornos a algunas autoridades.

 

Tierra de “oportunidades”

 

Al igual que otras ciudades fronterizas, Tijuana es tratada por las bandas de tratantes de blancas como trampolín para "brincar" a Estados Unidos, el destino final número uno en el mundo por ser el “mercado de la carne más grande” y al mismo tiempo lugar propicio para enganchar más víctimas.

La movilidad y la complejidad de la estructura de la banda en la que una persona se encarga de enganchar, otra de hacer el viaje y una más hace los traslados, son factores que imposibilitan acciones legales en su contra.

Aunque el Corredor Bilateral, que se instaló en la frontera de Tijuana por iniciativa de activistas que lograron apoyo de los departamentos del Tesoro y de Salud de Estados Unidos, promueve un estudio de la situación para determinar la magnitud del problema y buscar soluciones definitivas, explica Jorge Bedoya.De nueva cuenta, las mujeres se convierten en uno de los sectores más vulnerables de toda sociedad.

 

Publicado en: Septiembre 2005



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