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BAJA CALIFORNIA  
 

Sindicalismo, el gran pendiente

Lorena Rosas
Mientras las autoridades promueven el llamado empleo secundario, la crisis del sindicalismo bajacaliforniano impide una defensa correcta de los derechos laborales

 


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El Día del Trabajo, por muchos considerado como festejo, podría ser una jornada de lucha para los asalariados mexicanos, sobre todo por el grave rezago que muestran tanto los sindicatos como las centrales obreras en el cumplimento de su objetivo fundamental: mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y la defensa de sus derechos.

En Baja California, el Congreso del Trabajo –que agrupa a las principales fuerzas sindicales en la entidad como las secciones 2 y 37 del SNTE, CROC, FSTSE, Suti, Ferrocarrileros, SNTSA Aduanas, Conalep, CROM, SNTSS, Cecytes, Spcobach, Isesalud– se ve sometido a los intereses políticos.

Saúl García Pacheco, presidente del Congreso, reconoce que aunque dicha organización debería concebirse como un órgano supremo de lucha por la reivindicación de la clase trabajadora, “desgraciadamente ha decaído tanto, que los días primero de mayo en lugar de reclamar la aplicación de la Ley, el respeto a la vida digna y decorosa de los trabajadores, el cumplimiento de sus prestaciones y respeto a las conquistas laborales, equivoca el camino y le rinde pleitesía a los gobernantes en turno.

“Es un desfile de los empleados organizado por el funcionario o por el secretario del Trabajo. El gobernante en turno y los funcionarios tienen la obligación de tomar nota y reflexionar, invitados para que presencien el desfile, pero principalmente para que escuchen los reclamos y perciban el sentimiento de la clase trabajadora que se ha empobrecido terriblemente en los últimos 25 años”, afirma el líder.

Con mantas, consignas y cartulinas, cuyo lema es “por una emancipación proletaria”, las 36 organizaciones adheridas a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) se preparan para solicitar este primero de mayo al gobernador del estado, Eugenio Elorduy Walther, que atienda las demandas laborales: aumento salarial, viviendas dignas, prestaciones equitativas y mejor atención médica en las instituciones.

El secretario general de la CROC en Tijuana, Agustín Santiago Arreola, señala que “los incrementos al sueldo que se han dado son una nulidad, afectan más al pueblo y al consumidor, porque los productores, fabricantes y transportistas lo aprovechan para aumentar sus mercancías y servicios en un porcentaje mucho mayor mutilando el poder de compra del obrero. Hay un rezago de más del 70 por ciento del poder de compra que teníamos antes”.

 

Subordinación a grupos económicos

Para Saúl García “no debemos perder la memoria de una acción nacionalista, histórica y social protagonizada por los mineros con la huelga de 1906: aquel sacrificio de los mineros de Cananea fue el inicio de una revolución social, ya que no sólo lograron avanzar en sus demandas, sino que por este antecedente de lucha, se plasmó en la Constitución de 1917 el artículo 123, para posteriormente ser aprobada una ley sobre el trabajo muy importante para el país”.

Agrega que “si recordamos aquellos tiempos, cuando la violación de la soberanía nacional era el pan de cada día de los trabajadores, vemos que con la nueva ‘política laboral’ estamos igual o peor que antes. Hay situaciones que debemos rescatar, recuperar el sindicalismo independiente, democrático, alejado de prácticas corporativas y de los intereses de los partidos políticos que están gobernando al país”.

El movimiento laboral organizado en México se ha mantenido como elemento de presión para que sus líderes obtengan ventajas políticas, pero ha resultado incapaz de recuperar beneficios para el empleado, lo que ha mostrado es una capacidad negociadora en el trato con los directivos, funcionarios o empresarios.

Recordemos al actual líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Joaquín Gamboa Pascoe, quien, por los ochenta presumía ser cercano al entonces dirigente de la CTM, Fidel Velázquez. Y en su momento, siendo líder de la Federación de Trabajadores del DF, una reportera le preguntó: “¿No considera un insulto que un líder obrero llegue a la CTM en autos de lujo?” Y Gamboa le contestó: “¡Qué le pasa! ¿Qué, porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo?

A la muerte de Leonardo Rodríguez Alcaine, Gamboa Pascoe llegó a la dirigencia de la CTM a pesar de los señalamientos por enriquecimiento desmedido en la construcción y distribución de viviendas de interés social. Se le acusa de que durante 14 años promovió la construcción de más de 50 mil casas del Infonavit. Desde entonces quedó de manifiesto, y en forma más acentuada en las últimas décadas, que los sindicatos no han asumido con suficiente énfasis su obligación de defender los derechos del trabajador.

 

Vivienda digna

Saúl García Pacheco, nuevo presidente del Congreso de Trabajo ataja: “en concreto, ¿qué sueldo te alcanza para comprar con Infonavit? Los trabajadores viven en unas casas infames, de menos de 45 metros cuadrados, que son las que están al alcance de la clase obrera en Tijuana y Mexicali”.

Añade que el gobierno, para justificar que realiza inversión en vivienda, permite a los constructores vender las casas a un costo mucho mayor que el real. “Vemos un hacinamiento familiar muy considerable, los empresarios constructores violentan la Constitución y el gobierno lo presume como un gran logro”.

Mauro Quintero López, secretario general de la CROC en Mexicali, acusa que “nuestros reclamos no han sido escuchados”. En cuanto a vivienda ¿cómo puedes vivir en casas de 44 metros cuadrados?

Agrega que en materia de salud el IMSS da un servicio “regular” en situaciones graves, como cirugías, pero en la consulta diaria es muy deficiente, no ha aumentado el número de consultorios y el cuadro básico de medicinas ya no es como antes.

“Tenemos el esquema de minisalarios donde el único beneficiado es el gobierno porque le sirve para disminuir las expectativas que se tengan con incrementos salariales que ayuden a sus propios trabajadores, dice Quintero López.

 

Agresiones frecuentes

Las armas obreras tradicionales como la huelga y la negociación colectiva, consagradas como derechos laborales en la Constitución, ya no son eficaces. La globalización y la ubicación geográfica de las plantas industriales de grandes empresas le han restado presencia e importancia a la huelga. Ahora los consorcios internacionales, al contar con sucursales en varios países, pueden sustituir la falta de producción de una fábrica en huelga en determinado país. Incluso amenazan con abandonar esa nación si los trabajadores insisten en reivindicar sus derechos.

En los conflictos laborales de orden colectivo se recibieron en las Juntas de Conciliación y Arbitraje, durante el 2005, dos mil 194 emplazamientos a huelga. Representantes del gobierno estatal, a través de diálogo y conciliación entre las partes, lograron que la cifra disminuyera y sólo se concretaron 21 huelgas en la entidad.

Independientemente del crecimiento poblacional y el desarrollo productivo en las diferentes ramas de la economía, el cumplimiento de los derechos laborales de los sectores productivos constantemente se sofoca, a fin de contribuir a mantener la estabilidad y paz laboral que se vive en el estado.

Para incrementar la conciliación entre los empleadores y los colaboradores, previo a que éstos presenten demandas laborales ante los tribunales competentes, en el 2005 se proporcionaron 14 mil 91 asesorías laborales a 16 mil trabajadores, y se atendieron ocho mil 230 demandas individuales por despidos injustificados.

De 7 mil 500 posibles juicios laborales, se formularon 2 mil 772 convenios evitando igual número de demandas y se celebraron tres mil 564 convenios judiciales. Se presentaron dos mil 601 desistimientos, y los restantes se encuentran en proceso.

El mayor crecimiento económico en la entidad ha estado asociado a sectores que dependen mucho menos de la actividad del gobierno y mucho más de las exportaciones.

En febrero de 2006 se generaron 5 mil 433 puestos de trabajo en Baja California, que sumados con los 2 mil 477 de enero arrojaron 7 mil 910 en el primer bimestre del año; cifra superior a la registrada durante el mismo periodo del año anterior –4 mil 683–.

En el último trimestre de 2005, Baja California obtuvo una tasa de desocupación de 1.44 por ciento, que representa 20 mil 449 desocupados, y ubica al estado en el tercer lugar con menor nivel de desempleo en el país.

Saúl García Pacheco reconoce que “sí hay generación de empleos, pero quieren mantener al trabajador sometido, que no exija sus derechos, con pleno abuso de autoridad, no sólo es en la maquila, en el caso de los Cecytes, que por haberse manifestado a favor del programa de nivelación salarial del Spcobach corrieron a ocho maestros, entre ellos a una mujer embarazada y a una compañera que tiene un niño con leucemia, a quien por supuesto ya le retiraron la atención médica que para él es de vida o muerte”.

En Tijuana y Mexicali, continúa, “sabemos que hay centros de acopio de información que mantienen los empresarios con un banco de datos para que las gerencias de recursos humanos de las fábricas o industrias estén informadas sobre aquel trabajador ya boletinado: el que se atrevió a demandar servicios o a denunciar violaciones a sus derechos, algo propio de los gobiernos hitlerianos”.

El presidente del Congreso del Trabajo señala que “esto es una agresión brutal para el trabajador porque lo están limitando en sus derechos constitucionales del derecho al empleo”.

Pero la discriminación en Baja California va más allá sin que las autoridades hagan algo. Las personas obesas, las mujeres embarazadas, las personas con tatuajes, hombres con aretes o cabello largo no son contratados, mientras que los originarios del Distrito Federal opcionalmente son contratados, advierte García Pacheco.

“Las empresas trasnacionales vienen a discriminar a los mexicanos, a violentar la Constitución y a utilizar la mano de obra nada más como una herramienta, sin valor como ser humano”, acusa.

 

Reducción de derechos

En Baja California, según datos de Conepo, el 63 por ciento de los habitantes está en edad productiva de 15 a 64 años, y la población de 65 años y más, representa el 3.8 por ciento. Sin embargo, las expectativas del trabajador son muy limitadas porque después de cierta edad o de cierto tiempo de labores lo desechan.

Las maquiladoras y las empresas, solapadas por el gobierno, determinan la edad límite para seguir empleando a las personas, afirma García Pacheco. “Obviamente el sacrificio de los empleados ha enriquecido a las empresas con el pretexto de que se van a ir a otro país, que no va a haber fuentes de empleo, han engañado a la clase trabajadora. Pero el empresario va a llegar hasta donde lo dejen llegar, y en México hemos llegado ya a la sobreexplotación”.

Rodolfo Cruz Piñeiro, investigador del Colegio de la Frontera Norte, observa una relación entre región geográfica y comportamiento sindical que impacta directamente en las relaciones laborales presentes en la maquiladora.

En el noreste mexicano integrado por Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas persisten las relaciones laborales mediadas por el sindicato, en tanto que en el noroeste conformado por Chihuahua y Baja California se perciben relaciones laborales con un sindicalismo débil, o bien la pugna por la inexistencia de este tipo de organizaciones en el interior de las empresas.

En las industrias donde el sindicato ha sido importante, sus características han sido las siguientes: sindicalismo oficial –afiliado a las grandes centrales–, coexistencia de sindicatos tradicionales, de amplia trayectoria histórica, y sindicatos modernos, creados ex profeso para la maquila al interior de estas empresas. La estrategia para mantenerse en las plantas es la adopción de una política sindical de conciliación y una adecuación de los derechos obreros a favor de los requerimientos empresariales.

Como opción, dirigentes sindicales, investigadores e instituciones académicas asumen la conciencia de estos cambios y proponen nuevas estrategias para que los trabajadores se mantengan al día en innovaciones tecnológicas y administrativas, de tal modo que el sindicato se convierta en promotor de la superación y modernización de su centro de trabajo, en una actualización que les garantice un incremento salarial y nuevas prestaciones sociales.

Mientras tanto, el crecimiento inusitado de la economía informal y de la emigración forzosa por motivos económicos, proveniente de otros estados, pone a prueba la capacidad estructural de la economía para lograr un crecimiento económico sostenido y la generación de trabajos y salarios que la población demanda, dando por hecho que también aumentó en forma considerable la población ocupada que no cuenta con seguridad social. 

 

Empleos secundarios

En Tijuana viven más de 40 mil familias en situación de pobreza urbana, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Desarrollo Social del estado, cuyos jefes de familia realizan jornadas reducidas, trabajan menos días que los usuales durante la semana o han sido suspendidos temporalmente.

La desocupación parcial, temporal o total tiene graves repercusiones en sus ingresos, dada la carencia de sistemas de seguro de desempleo, mientras que el cierre de empresas afecta las prestaciones de salud y las pensiones. En especial, se dan casos de cierre clandestino de empresas y fuga al extranjero del empresario.

En Baja California esta situación ha provocado el abaratamiento de la mano de obra y la reducción de los derechos laborales, como un elemento clave para disminuir los costos de producción, dice García Pacheco.

“Contratar con o sin seguridad social a un trabajador, mediante acuerdo escrito o verbal, por la vía de la subcontratación, sin recibir por lo menos dos salarios mínimos, por honorarios, por tiempo o a destajo; en otras palabras, con el aval del gobierno emplean en condiciones precarias, este atractivo para la inversión ha permitido a los empresarios reducir sus costos fincando sus ganancias en el empobrecimiento de los trabajadores”.

El mercado de trabajo regional se ha visto reforzado por un sector manufacturero dinámico: la industria maquiladora de exportación, que en materia de generación de empleos ha desplazado paulatinamente al sector servicios y al comercio. Y mientras que Tijuana registra un incremento del 74 por ciento, Mexicali tiene un incremento de 23 por ciento.

El mercado de trabajo primario ofrece empleos cuyas características son altos salarios, buenas condiciones de trabajo, estabilidad y seguridad laboral, equidad y un proceso en la administración del trabajo debidamente reglamentado y con oportunidades de ascenso.

El mercado que podemos clasificar de tipo secundario tiene los empleos que, en relación con los del sector primario, son menos atractivos: involucran bajos salarios, pobres condiciones de trabajo, variabilidad en el empleo, una pesada y a veces arbitraria disciplina –salir a laborar a las cinco de la mañana o trabajar de noche– y poca oportunidad de ascenso.

La pobreza está confinada al mercado de trabajo secundario. La vida en los sitios periféricos de las ciudades donde viven los trabajadores pobres es igual o más cara respecto de donde viven quienes no lo son tanto. La lejanía de los supermercados y centros comerciales se ha convertido en limitante para que alcancen mejores oportunidades de bienestar. Los trabajadores pobres, sobre todo en Tijuana, han sido segregados a lugares carentes de servicios públicos y en áreas más inhóspitas.

Este es un ejemplo de “logro” en trabajos secundarios: el gobierno de Baja California, a través del “Programa de Apoyo Interinstitucional para el Menor Empaquetador en Tiendas de Auto Servicio”, brinda un espacio de protección a menores empaquetadores en el marco de la legalidad laboral –un “cerillo” que gana de 40 a 60 pesos diarios para ayudar a la familia–.

Baja California, entidad que puede presumir al resto del país sus logros en materia de crecimiento económico, no ha podido contrarrestar el incremento de trabajadores con carencias económicas y sociales. De seguir promoviendo la creación de empleos secundarios, se seguirán presentando condiciones de inestabilidad laboral, y de seguir la tendencia al incremento del empleo informal y maquilador, los problemas de pobreza seguirán, a pesar de los programas de asistencia social.

Datos de la Secretaría de Desarrollo Económico revelan que al primer trimestre de 2006 Baja California captó 2 mil 108.7 millones de dólares por concepto de nuevas inversiones y ampliaciones por sector. El titular de la dependencia, Sergio Tagliapietra, asegura que desde el inicio de su administración se han cumplido las metas establecidas.

Advierte que en el 2005 Mexicali alcanzó 46 millones de dólares por concepto de inversión en maquiladoras, entre la llegada de nuevas empresas y la ampliación de las ya existentes.

A la cabeza se colocó Tijuana, pues reportó 95.3 millones de dólares de inversión de maquiladoras; Ensenada con 3.4 millones, y Playas de Rosarito 6.2 millones de dólares. Para el secretario este desempeño se explica por el mayor grado de confianza de los consumidores de Estados Unidos, el cual se espera que se mantenga en 2006.


Distribución laboral en el estado

Nuevos empleos 2006 Trabajadores afiliados totales Febrero 1er Bimestre

Baja California 608, 676 5, 433 7, 910

Mexicali 177, 126 1, 310 1, 404

Tijuana 347, 563 2, 840 4, 518

Ensenada 65, 592 1, 021 1, 448

Tecate 18, 395 262 540

 

Fuente: IMSS


Publicado en: Abril 2006



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